Mariela Castillo

Detrás de Obrador Dulce

Sobre la autora

El turno vespertino en la línea de seguros de salud de un call center en Monterrey ocupó la mayor parte de mi treintena: miles de llamadas al año, silla que ya había visto tiempos mejores. El recorte llegó a finales de 2022 y el finiquito me duró unos seis meses. Usé esos fines de semana para hacer los postres en vaso de la quinceañera de mi prima, cincuenta pedidos, lista de ingredientes garabateada en papel, sin idea de que eso iba a convertirse en algo.

En la primavera de 2023 llegaron los primeros pedidos de gente que no era mi prima. Desde entonces opero desde la cocina del departamento en la colonia Del Valle: mesa plegable de acero como única isla de trabajo, horno de empotrar de un solo nivel que comparte turno con lo que sea que tenga que calentar ese día, repisas de melamina con los insumos en cajitas plásticas sin tapa. La vecina del piso de enfrente, Angélica Torres, fue la primera persona ajena a esa quinceañera en preguntar si yo vendía algo; lo hizo porque olió la vainilla desde el elevador del edificio.

En estos tres años he comprado cuatro cursos de repostería para negocio en Hotmart. Pagué de mi tarjeta en dos, usé la ventana de reembolso en uno, y ninguno lo terminé en los plazos que prometían. Empecé a escribir en Obrador Dulce para registrar cuál de esos cursos movía algo real para quien trabaja con un solo horno y sin bodega de ingredientes, y cuál rellenaba el tiempo con módulos que no aplican cuando tu espacio de almacén es un cajón del clóset.

El filtro con el que leo cada curso sale de tres años de recibos de ingredientes y pedidos cancelados, no de un título de pastelería ni de carrera de negocios. La diferencia entre un módulo útil y uno de relleno se nota cuando tienes que comprar la crema en el súper porque el mayorista no abre hasta el lunes y el pedido es para el domingo.

Entradas de Mariela Castillo

Sobre los enlaces

Aclaración rápida: Obrador Dulce monetiza con enlaces de afiliado. Si alguno te lleva a un curso o material y terminas comprando, me cae una comisión por la recomendación, sin costo adicional para ti. Reseño nada más cosas que pagué con mi tarjeta o materiales que pasaron por esta cocina; los cursos que no me cuadraron también van con nombre y veredicto. Si una promesa suena a milagro, mejor sigue leyendo la reseña antes que el botón de pago.